El gráfico de riesgo de la ISO 13849-1 convierte tres decisiones —qué tan grave es la lesión, con qué frecuencia hay exposición y qué posibilidad real hay de apartarse— en un nivel de desempeño requerido. De ahí sale la arquitectura del circuito, el tipo de componente y el presupuesto. Sin ese número, comprar seguridad es adivinar.
No hay registro, no hay correo y no hay analítica sobre lo que escribes. Todo el cálculo se ejecuta en tu equipo. Si cierras la pestaña, no queda nada — ni aquí ni con nosotros.
El nivel no se determina por máquina, se determina por cada función de seguridad. Una prensa puede tener una función que exige PL d y otra que se resuelve con PL b. Evaluar la máquina completa de una sola vez es el error más caro y el más común.
Si la autoridad restringe el acceso al área, la ley le da hasta setenta y dos horas para resolver si levanta la medida. Ese dato convierte el hallazgo en una cifra que el director financiero entiende a la primera.
Elige una opción en cada uno de los tres criterios. El resultado aparece aquí con el nivel requerido, la arquitectura de circuito que implica, lo que la NOM-004-STPS te obliga a documentar y el rango de sanción aplicable.
Ve agregando cada función. Lo que un inspector pide no es un cálculo suelto: es el inventario completo, con el criterio con el que se clasificó cada una.
Todavía no has agregado ninguna función.
No toma la decisión, la ordena. Dos ingenieros competentes pueden elegir una F distinta para la misma máquina y llegar a niveles distintos. Eso es legítimo. Lo que no se sostiene frente a un tercero es no haber escrito por qué se eligió cada parámetro. El criterio se defiende; la ocurrencia no.
No calcula el nivel alcanzado. Determinar lo requerido es la mitad del trabajo. La otra mitad es demostrar que el circuito instalado llega a ese nivel: tiempo medio hasta fallo peligroso de cada canal, cobertura de diagnóstico, medidas contra fallos de causa común y validación conforme a ISO 13849-2. Eso exige los datos de fiabilidad del fabricante y un cálculo formal, no una estimación.
No calcula dónde colocar el dispositivo. La distancia mínima de seguridad de una cortina óptica o un tapete se resuelve con ISO 13855 y depende del tiempo de parada total medido en esa máquina, no del que dice la ficha técnica del componente.
No sustituye el estudio de la NOM-004. La norma pide un análisis de riesgo potencial con inventario de maquinaria, identificación de riesgos por equipo y firma responsable. Este resultado alimenta ese documento; no lo reemplaza.
Un componente certificado no es un sistema conforme. Es el malentendido más caro del mercado: se compra un relé PL e, se cablea sin retroalimentación de contactores y el sistema completo se queda en PL c. El nivel lo determina la cadena entera, no la pieza más cara de la cadena.
Treinta minutos, sin costo. Traes una máquina real —la que te preocupa— y salimos con sus funciones de seguridad identificadas, el nivel requerido de cada una y una idea honesta de qué se resuelve reordenando lo que ya tienes y qué exige inversión. Si tu caso no entra en nuestro criterio, te lo decimos en esa llamada.